EL CONTROL DE LA IRA!
CONTROLAR LA IRA
Diversas situaciones son disparadoras de la Ira y teniendo en
cuenta que estas son potencialmente posibles de encontrar en nuestra
cotidianidad debemos proporcionarnos mecanismos de protección
Hace unos años, me
encontré con una situación muy particular: estaba un joven de no más de 16
años, siendo golpeado por unos sujetos que le doblaban la edad y el tamaño con
un bate corto de madera.
Al saber la
situación; ocurría que el joven había respondido a unos insultos en la calle,
buscando en su casa el bate con el que luego estos tres sujetos le golpearon
dejando lesiones físicas que hasta ahora son incapacitantes.
Producto de la Ira
este joven había sido envuelto por su propia mano de las acciones que le
llevarían a incorporar en su vida una discapacidad.
En algunas
ocasiones, Hemos de encontrarnos en situaciones que nos exponen a reaccionar
con Ira, la cual, como manifestación adaptativa al entorno y sus múltiples
situaciones de peligro tiene varias funciones:
1.
Permite
desarrollar incrementos súbitos de fuerza por la descarga hormonal que se
experimenta y que hace de nuestros huesos y músculos una maquina que soportará
cantidades insospechadas de tensión y fuerza.
2. Expone la capacidad de realizar actos en
ocasiones inimaginables, tan inimaginables que no son producto de la razón o de
estado de conciencia alguno en los que podría estar dirigida efectivamente toda
esa fuerza
3. Existe tal grado de inconmensurabilidad de
los efectos del acto de Ira que en su mayoría las consecuencias son
inesperadas por el sujeto que las ejecuta.
Por último, podemos asumir que responder por medio de la ira,
resuelve de manera directa y sin lugar a duda las situaciones de conflicto y
diferencias entre personas, olvidando que estas también pueden ejercer estos
actos violentos contra nosotros.
Darse un tiempo, dormir la ira y proyectar
las consecuencias posibles deberían ser acciones suficientemente protectoras
para lograr evitar situaciones irreversibles.
Exigirnos un poco
de paz permitirá protegernos de las consecuencias indeseables de convivir de
forma violenta
Lic. Sergio Yépez
Santiago
Psicólogo

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